[ Boda en Rocafort, Manresa ]
Cataluña es una de mis regiones favoritas por la textura de sus piedras, el estilo que rezuman sus rincones, el verde mediterráneo de sus bosques y la tímida calidez de su gente. Sé muy poco de arquitectura, pero podría reconocer una masía simplemente mirando sus rincones, cuidados hasta el más mínimo detalle, y por su luz, una luz matizada por un sol sereno y contento de tener la mar y la montaña tan cerquita. Y allí nos llevaron Noelia y David, a mi hermano escogido Carlos Vaquero (aquí su versión de la cosa) y a un servidor, para cubrir otra boda juntos: a un remoto lugar perdido llamado Rocafort, cerquita del cielo por aquello de elevar la felicidad de los presentes.
Noelia es una bellísima mujer, con una sonrisa enorme, explosiva y expansiva. Mujer fuerte, de raza. Se gusta y le gusta gustar a los suyos, a Alfonso, su tímido padre, a sus amigas. Y aquel día Noelia emanaba felicidad por contraer matrimonio con David, su contrapunto, que recoge el testigo de Alfonso en eso de la timidez, la cual desaparece al lado de los suyos y de su chica. Más que tímido, David es sereno. Y mira a Noelia con brillo en la mirada, a pesar de la eternidad de tiempo que llevan unidos, manteniendo la juventud de su amor intacta.
La boda fue más bien una enorme fiesta íntima con un ictus en forma de brevísima ceremonia, casi por cumplir el trámite y dejar paso a montones de risas, alegrías, locuras, golosinas y mayores menesteres propios de la juventud, que nada tiene que ver con la edad. Y la gente entregada a tal punto, que se convirtieron en los protagonistas de la cosa. O quizás ésa era precisamente la idea…
Disfruté a rabiar. Os deseo lo mismo.
banda sonora: Vamonó – Fito & Fitipaldis




































































































por Masyebra
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